martes, 7 de agosto de 2007

LA IDEA DE EUROPA

Hasta mediados del s.XX Europa no era una idea, sino una sensación. Así, durante mucho tiempo, el viajero experimentado ha intuido que la parte occidental del vasto supracontinente euroasiático era algo más que un apéndice de lujo. La sensación se iba transformando en idea. Y se necesitarán unas pocas décadas para comprobar si la idea se convierte en realidad.

El lector más interesado en la materia habrá notado que el encabezado de este artículo toma prestado descaradamente el título a un ensayo-conferencia del escritor George Steiner[1]. En esta obra, el genial ensayista francés analiza los motivos históricos que hacen de Europa lo que es hoy en día y, sorprendentemente, llega a cinco axiomas que definen la idea sobre la que reposa. Para Steiner, Europa se define por sus cafés (de los cuales nacen su cultura y su concepción política), el nombre de sus calles y plazas (llenas de referencias a hechos y personajes del pasado), su geografía paseable (a diferencia de otras regiones del mundo Europa puede recorrerse a pie y no cuenta con ningún accidente geográfico insalvable), su herencia judeo-helénica (Atenas y Jerusalén conforman el sustrato de la esencia europea) y su concepción fatalista (Europa siempre ha creído en su propio final).

Dado que estos cinco axiomas analizan la idea de Europa en clave de pasado, el presente texto tiene como objetivo enunciar tres conceptos que definen a la UE con óptica de futuro, esto es, en lo que el continente se está convirtiendo hoy en día gracias a su integración económica y política.

Primer concepto: Europa es su falta de fronteras

Tras la aprobación de la libre circulación de capitales, personas, bienes y servicios se ha ido conformando una generación nueva en la Unión: la del ciudadano europeo que viaja por el continente sin pasaporte, sin fronteras, sin controles. Todos aquellos nacidos en la década de los 80 y que no hayan salido de la UE nunca han traspasado una frontera de verdad. Una de esas donde le registran a uno, los perros ladran, las colas son interminables y los guardias tienen cara de pocos amigos, en resumen, una auténtica línea de separación.

La propia libertad de movimiento dentro de la UE es lo que está conformando una nueva forma de entender Europa. La gente salta de un país a otro sin problemas, viaja en tren desde Oporto hasta Varsovia, se va un año de Erasmus, se enamora de alguien del país vecino… comprendiendo poco a poco que el viejo continente es algo más que un puñado de estados colindantes, descubriendo que el otro, el que está al otro lado de la (ex)frontera, también es europeo.

Segundo concepto: Europa es un bloque

La Unión Europea es el mayor experimento de organización política desde el nacimiento del estado nación a manos de los firmantes del Tratado de Westfalia (1648). La UE está a medio camino entre una confederación de estados y una unión política plena, de hecho, nadie se atreve a apostar sobre cuál va a ser la forma definitiva de Europa al no entrar en ninguno de los compartimentos clásicos de estructura política. Pero es justamente esta novedad lo que la hace única.


Si Europa consigue organizarse y consolidarse como el mayor bloque de estados democráticos del mundo, con una ciudadanía con plenos derechos y una economía justa y eficiente, servirá como modelo a muchas otras regiones del mundo que sin lugar a dudas emprenderán procesos similares de unificación y concentración sociopolítica. Por esta razón Europa es un bloque (en construcción pero un bloque), un hito humano de organización supranacional, la siguiente tipología de unidad política.

Tercer concepto: Europa es una inconsciencia en construcción

Una de las curiosidades de la construcción europea es que lo que comenzó como una puesta en común de políticas en torno al carbón y del acero se ha convertido, lenta pero inexorablemente, en un proyecto avocado a la unión política. Pocas veces se ha visto un proceso tan inconsciente como efectivo. En apenas unas pocas décadas, y sin que las poblaciones de los distintos estados miembros se percataran de forma plena, la idea de Europa se ha ido extendiendo de forma inconsciente por todo el continente sin hacer ruido, pero llegando a todos los rincones.

Lo realmente interesante es que este proceso de construcción es difícilmente reversible - ya que los puentes para ello se han ido quemando uno a uno - y que, aun existiendo un sector no desdeñable de la población que es antieuropeísta, la opción de deshacer la UE es algo que está fuera de cualquier cálculo político. La construcción inconsciente ha terminado imponiendo la lógica a base de ir abriéndose camino de forma humilde pero implacable.

Estos son los tres conceptos que, a mi entender, definen la UE de hoy en día, la que están desarrollando por primera vez al unísono 500 millones de ciudadanos. Europa es un bloque en proceso de construcción inconsciente por el que sus miembros pueden moverse libremente.

¿Les parece una definición un tanto etérea? Es normal, ya le avise al comienzo del artículo que Europa todavía no era una realidad, sino una sensación convertida en idea.


1. La idea de Europa, Madrid, Ediciones Siruela, 2005